TAO TE CHING (Sexagésimo quinto umbral – El brillo y la luz)
La Segunda Gran Guerra acababa de terminar. En el Londres que se reconstruía, la gente todavía se esforzaba por poner en orden las ideas y sentimientos degradados por tanto horror y destrucción. Junto a una cafetería, un hombre muy alto, muy delgado, elegantemente vestido con un abrigo de lana granate......

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